Cada vez es más frecuente escuchar que personas físicas y empresas tienen problemas para recuperar sus saldos a favor, especialmente cuando se trata de IVA. Algunos contribuyentes presentan su solicitud y reciben requerimientos extensos. Otros contestan, pero después enfrentan un segundo requerimiento. En otros casos, la autoridad niega la devolución por supuestas inconsistencias, falta de documentación o cuestiones aparentemente formales.

"Si pido una devolución al SAT, me van a auditar." Ese es uno de los grandes mitos en materia fiscal.

Solicitar una devolución no significa, por sí mismo, que el SAT iniciará una auditoría inmediata. No es automático. No toda solicitud de devolución se convierte en una auditoría. Pero tampoco debe tomarse a la ligera. Lo que sí ocurre es que la autoridad puede revisar la procedencia del saldo a favor, pedir información, cuestionar operaciones, solicitar documentación adicional y negar la devolución si considera que no se acreditó correctamente el derecho del contribuyente.

Por eso, el problema no es pedir una devolución. El problema es pedirla sin estrategia.

¿Por qué se genera un saldo a favor de IVA?

El impuesto al valor agregado es un impuesto indirecto. En la operación de una empresa, el IVA a pagar o a favor se determina comparando el impuesto causado contra el impuesto acreditable. Cuando el IVA acreditable (pagado) es mayor que el IVA causado (cobrado), se genera un saldo a favor.

Esto ocurre en situaciones perfectamente ordinarias:

En todos estos casos, el saldo a favor puede ser real, legítimo y recuperable. Pero debe demostrarse.

Tener saldo a favor no es suficiente

Un error común es pensar que, porque el saldo aparece en la declaración, la devolución debe proceder automáticamente. El saldo declarado es el punto de partida, no el final del análisis. Para obtener la devolución es necesario presentar una solicitud a través del Formato Electrónico de Devoluciones, utilizando la firma electrónica y cumpliendo con los requisitos aplicables.

Pero además de cumplir con los requisitos formales, el contribuyente debe estar en posibilidad de acreditar la procedencia del saldo. Eso implica demostrar que las operaciones existieron, que el IVA fue efectivamente pagado cuando corresponda, que las operaciones tienen materialidad y que existe trazabilidad entre lo contable, lo fiscal y lo financiero.

No basta con decir "tengo saldo a favor". Hay que explicarle al SAT de dónde viene, cómo se generó y por qué debe devolverse.

Materialidad y trazabilidad: los dos ejes de la devolución

Cuando hablamos de devoluciones de IVA, dos conceptos se vuelven especialmente importantes:

Materialidad: el SAT espera ver la existencia real de las operaciones. Que los bienes o servicios efectivamente se adquirieron, recibieron, utilizaron o destinaron a la actividad del contribuyente.

Trazabilidad: el SAT espera que el contribuyente demuestre el camino financiero de la operación, desde el comprobante fiscal hasta el registro contable y el movimiento bancario.

Cuando los documentos que demuestran estos puntos están ordenados, el contribuyente tiene una mejor posición frente a la autoridad. Empresas que sí realizaron operaciones pero no tienen contratos, pagos que no se identifican claramente, CFDI que no coinciden con registros contables — todo eso puede convertirse en un problema cuando el SAT requiere información.

El primer requerimiento de información

Fundamento legal

Artículo 22 del Código Fiscal de la Federación: la autoridad puede solicitar información adicional dentro de los 20 días hábiles siguientes a la presentación de la solicitud. El contribuyente cuenta con 20 días hábiles para atender ese requerimiento.

En la práctica, los requerimientos pueden ser muy amplios: papeles de trabajo, integraciones, pólizas, balanzas, estados de cuenta, CFDI, contratos, comprobantes de pago, explicaciones sobre proveedores, conciliaciones entre declaraciones, DIOT, y toda aquella documentación relacionada con la actividad que originó el saldo.

Si el contribuyente no preparó esa información antes de presentar la solicitud, el plazo puede volverse insuficiente. Y la consecuencia es relevante: si el requerimiento no se atiende dentro del plazo, la autoridad puede tener por desistida la solicitud. La solicitud se tiene como no presentada — tiempo perdido, trabajo desperdiciado y necesidad de replantear la estrategia desde cero.

El segundo requerimiento

Si el contribuyente atiende el primer requerimiento, la autoridad todavía puede formular un segundo requerimiento dentro de los 10 días hábiles siguientes a la presentación de la respuesta. Este segundo requerimiento debe estar vinculado con la información aportada al contestar el primero — no debería utilizarse para abrir una revisión completamente distinta ni para pedir elementos ajenos a lo que ya fue materia de aclaración.

Sin embargo, en la práctica no siempre sucede así. Hay casos en los que el segundo requerimiento parece extender la revisión más allá de lo razonable, solicita información que no deriva directamente de la respuesta anterior, o vuelve a pedir documentación que ya fue proporcionada. Por eso, cada requerimiento debe analizarse con cuidado, no solo para contestarlo, sino para identificar si la autoridad está actuando dentro de los límites legales.

Los papeles de trabajo "a la medida" del SAT

Uno de los problemas más delicados es que la autoridad suele solicitar papeles de trabajo con columnas, cruces o integraciones específicas que no forman parte de la contabilidad ordinaria del contribuyente.

Criterio del TFJA — Jurisprudencia IX-J-SS-132

La autoridad no puede exigir información o integraciones especiales que excedan las obligaciones fiscales previstas legalmente, ni negar una devolución únicamente porque el contribuyente no presentó documentación en un formato diseñado por la propia autoridad.

Esto no quiere decir que convenga contestar con evasivas. La estrategia correcta está en un punto intermedio: aportar la documentación suficiente para acreditar el saldo, explicar con claridad la integración y, al mismo tiempo, señalar cuando la autoridad pretende imponer requisitos no previstos en la ley.

¿Qué pasa si la autoridad niega la devolución?

Si la autoridad niega la devolución — incluso por cuestiones de forma — el contribuyente no puede simplemente volver a presentar la misma solicitud como si nada hubiera ocurrido.

Jurisprudencia SCJN — 2a./J. 32/2025 (11a.)

Cuando existe una resolución que niega la devolución, el contribuyente debe combatir esa resolución mediante los medios de defensa procedentes, en lugar de intentar presentar nuevamente la misma solicitud de manera indefinida.

Esto cambia por completo la forma de ver el trámite. Una devolución mal preparada puede terminar en una negativa. Y una negativa que no se impugna oportunamente puede complicar la recuperación del saldo. Por eso, desde antes de presentar la solicitud, conviene revisar el expediente como si eventualmente fuera a defenderse ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

La devolución debe prepararse como defensa preventiva

Una solicitud de devolución de IVA no debería tratarse como un simple trámite administrativo. Debería prepararse como un expediente técnico y jurídico. Eso implica:

Mientras más claro esté el expediente desde el inicio, mejores posibilidades tendrá el contribuyente de atender un requerimiento en tiempo y forma — y, si la autoridad niega la devolución, también tendrá mejores elementos para impugnar.

En materia fiscal no solo importa tener la razón. También hay que poder probarla.

Entonces, ¿conviene pedir devoluciones de IVA?

Sí, cuando el saldo es real y está debidamente soportado. Pedir una devolución no debe verse como una provocación al SAT ni como una auditoría automática. Debe verse como el ejercicio de un derecho. Pero ese derecho debe ejercerse con orden.

Si tú o tu empresa generan saldos a favor de IVA por inversiones, exportaciones, tasa 0%, actividades agrícolas, ganaderas u otras razones legítimas, es posible recuperarlos. Pero antes de presentar la solicitud conviene hacer una revisión estratégica, porque la pregunta no es si el SAT te va a requerir información, la pregunta es si tú y tu empresa están preparados para atender el requerimiento con éxito.

¿Tienes un saldo a favor detenido o vas a solicitar una devolución de IVA?

En MG Fiscal revisamos el caso, identificamos los riesgos y definimos la estrategia antes de que el trámite se convierta en problema.

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